“HAY MUCHOS TRASTORNOS DEL SUEÑO QUE TIENEN UN COMPONENTE GENÉTICO IMPORTANTE”

, Viernes 15 de Marzo de 2019

Hoy, 15 de marzo, celebramos el Día Mundial del Sueño. ¿Por qué dormimos mal? ¿Existen los trastornos crónicos del sueño? ¿Podemos hacer algo para dormir más y mejor por las noches? Para hablar de todo esto nos hemos sentado en #EnLaRebotica de nuestra farmacia con la Dra. Milagros Merino, Miembro del Comité Científico de la Sociedad Española de Sueño (SES) y con ella hemos debatido y aclarado algunas cuestiones que, quizás, nos ayuden a conciliar mejor el sueño a partir de ahora. 

Sociedad Española del Sueño (I)_Farmacia I+

Hay estudios que afirman que los españoles dormimos una media de 40 minutos menos que el resto de los europeos. ¿A qué se debe este hecho?

En principio a nuestros malos hábitos. Todo lo tenemos retrasado. Desayunamos más o menos a la misma hora que en otros lugares, pero luego es cierto que comemos más tarde, cenamos más tarde e incluso tenemos el prime time más tarde que en otros países, por lo que, al final, nos terminamos acostando más tarde. En este sentido los propios medios de comunicación tienen vierten opiniones encontradas al respecto. En algunos casos, ellos consideran que se trata de un tema económico, es decir, que cuanto más tarde es, más vale la publicidad; otros, sin embargo, indican que si ellos ponen un programa a una hora no muy tardía, la gente se acaba quejando porque dicen que no les da tiempo a llegar a sus casas. Se trata, por lo tanto, de una cuestión en la que serían las propias administraciones quienes deberían tomar cartas en el asunto, tal y como han hecho, por ejemplo, con el tema del tabaco. 

¿Somos una sociedad con trastorno crónico del sueño?

Sí, pero no se trata de algo diferente a lo que ocurre en otras sociedades. En Francia, por ejemplo, se han hecho encuestas poblacionales en las que ha quedado más que claro que hay mucha gente que tiene problemas de sueño. Son encuestas que se van realizando de forma periódica y que cada vez muestran peores resultados. 

¿Qué le puede ocurrir realmente a nuestro organismo si no dormimos lo suficiente?

Al margen de los síntomas psíquicos, que son difíciles de concluir, como por ejemplo el cansancio, el tener menor capacidad de reacción si cogemos el coche o la somnolencia, existe otra serie de consecuencias que va más un poco más allá. La falta de sueño también puede derivar en problemas de déficit de atención; problemas para memorizar; trastornos conductuales; irritabilidad, etc., sobre todo cuando el trastorno tiene lugar en la edad de aprendizaje.

Y, por supuesto, la falta de sueño deriva en problemas físicos. A nivel cardiovascular el riesgo es importante; hay riesgo de ictus, de infarto de miocardio, de arterioesclerosis; puede haber más riesgo metabólico, de diabetes; hipercolesterolemia; obesidad y sobrepeso; pueden existir problemas de inmunidad, hay peor respuesta a las infecciones y peor progresión de tumores. Y ya, como añadido, también hay problemas menores pero que preocupan a la población y que pueden indicar un daño vascular; por ejemplo, la disfunción eréctil en los varones puede ser una manifestación de la falta de sueño. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la existencia de 88 tipos de trastornos del sueño distintos. ¿Cuáles son los principales que hacen que los españoles acudamos al especialista en busca de ayuda?

El principal sería el insomnio, que puede ser primario o secundario a múltiples cosas, incluso a otro tipo de trastornos del sueño. Luego tenemos el síndrome de apnea del sueño, que cada vez se diagnostica de manera más frecuente en la población; la somnolencia durante todo el día; el síndrome de piernas inquietas, que también es muy frecuente; y luego tenemos otras enfermedades como la anarcolepsia, que es algo más rara pero que tiene consecuencias importantes para toda la vida de quien la padece. 

Sociedad Española de Sueño (II)_Farmacia I+

¿Es necesario modificar nuestra conducta durante el día para descansar mejor por las noches?

Por supuesto. Es importante llevar a cabo una serie de normas de higiene de sueño como son, por ejemplo, evitar todo lo que nos estimula el cerebro en exceso, como el café o el chocolate, a última hora de la jornada. También debemos evitar el té, el tabaco –que estimula y es malo para dormir-; el alcohol, que aunque induce al sueño rápidamente, después acaba fragmentándolo, alterándolo y haciendo que esté sea de mala calidad; y el ejercicio vigoroso, algo de lo que debemos huir al final del día, sobre todo si la persona es especialmente sensible. En resumen, todo lo que estimule el cerebro es malo para dormir y eso es justo lo que deberíamos evitar especialmente al final de la jornada. 

¿A qué se debe el hecho de que haya personas que tarden muy poco en conciliar el sueño por las noches y otras, sin embargo, pasen horas dando vueltas en la cama hasta conseguirlo?

Lo normal es que se tarde muy poco en dormir; entendiendo por muy poco un período de tiempo de cinco, diez, quince minutos… estando el límite aceptable en media hora. El hecho de que haya gente que tarde más de media hora en dormirse puede deberse a que tengan algún problema de ansiedad; un trastorno de su reloj biológico del ritmo circadiano en el que haya un cuadro de insomnio de conciliación, etc. 

Y, por otro lado, hay gente que tiene un cronotipo vespertino, es decir, gente a la que le cuesta coger el sueño por las noches y a la que le cuesta madrugar; es decir, son personas más noctámbulas. 

Los remedios naturales contra el insomnio, como la valeriana, la pasiflora, la tila, el lúpulo… ¿qué efectividad real tienen para tratar trastornos del sueño?

Estudios realizados al respecto concluyen que la eficacia de estos productos es igual a placebo. No obstante, si alguien que llega a mi consulta me dice que tomándose una infusión de pasiflora consigue calmarse y dormir por las noches, yo no le doy ningún fármaco. Son productos que no hacen mal, pero claro, el problema empieza cuando estas cosas dejan de ser efectivas. 

Sociedad Española de Sueño (III)

¿Es cierto que los tratamientos médicos orientados a ayudarnos a conciliar el sueño por la noche pueden llegar a desencadenar trastornos neurológicos a largo plazo?

Sobre los estudios que apuntan este hecho hay que hacer una lectura crítica y profunda. Tendríamos que preguntarnos, en primer lugar, si los pacientes a los que se les ha suministrado estos hipnóticos estaban bien diagnosticados o si existe un trastorno subyacente que sea el origen del insomnio. Por ejemplo, imaginemos un paciente que tiene apnea del sueño, duerme mal y vive solo. Él realmente desconoce si roca y hace apneas; lo único que sabe es que cuando se levanta está destrozado, siente que ha dormido fatal y que no ha descansado. Acude a su médico y éste termina recetándoles hipnóticos, que acaban provocándole más apneas y, por lo tanto, empeorando el cuadro. 

Con todo esto lo que quiero decir es que si estos estudios estuvieran hechos en una Unidad de Sueño en la que se hubiera llevado a cabo una filtración adecuada de todos los pacientes, donde se les hubiera dado correctamente la medicación y se hubiera evaluado el riesgo, estaríamos ante estudios serios y rigurosos. Sin embargo, buena parte de los estudios que se realizan y concluyen afirmaciones como la que incluye la pregunta no se realizan adecuadamente y por lo tanto se desconoce si existe un problema subyacente al trastorno del sueño, si el hipnótico se ha dado correctamente, etc. 

Normalmente soy bastante crítica con este tipo de estudios y con sus conclusiones porque la mayoría de las veces no están bien hechos. De todas formas, sí es cierto que un hipnótico dado de forma crónica sí que puede afectar negativamente a la memoria, por lo que hay que administrarlo en dosis mínimas. Es fundamental cuidar estos aspectos. 

¿Ante qué signos deberíamos acudir a un especialista en medicina del sueño?

En teoría no se debería recurrir a una Unidad de Sueño a las primeras de cambio, ya que si tenemos un insomnio de un mes de duración –por ejemplo- el médico de cabecera tiene herramientas suficientes para resolverlo perfectamente. El problema es que, durante décadas, en las Facultades de Medicina no se ha enseñado nada sobre medicina del sueño, por lo que los médicos muchas veces no saben ni cómo actuar ente estos casos. Por lo tanto, si nuestro médico de cabecera nos manda un tratamiento y no funciona, pues entonces tendremos que pedirle que nos derive a una Unidad de Sueño de referencia.

Si un problema de sueño dura menos de un mes, no es necesario acudir a ningún sitio; si ya dura más de un mes, entonces vamos a nuestro médico de cabecera; y su dura más de tres meses y no hemos conseguido solucionar el problema, podemos decirle que nos remita a un neurólogo o a un especialista del sueño.

¿Existen factores genéticos en los trastornos del sueño?

Sí, y cada vez se están descubriendo más. En las investigaciones que se hacían antes se iba a localizar un trastorno genético concreto y si no se encontraba, pues entonces te decían que no había evidencias. Hoy las cosas son distintas. Se hacen secuenciaciones masivas, con lo cual se localizan muchas mutaciones. 

Hay muchos trastornos del sueño que tienen un componente genético importante. Por ejemplo, el insomnio primario, que muchas veces debuta en la infancia; el síndrome de piernas inquietas, que aparece en personas de menos de 45 años; etc. 

Sociedad Española de Sueño (IV)_Farmacia I+

¿Cuáles son los últimos avances que se han producido en el campo de la Medicina del Sueño?

En la medicina del sueño se están actualizando periódicamente todos los conocimientos, sobre todo aquéllos en los que las nuevas tecnologías tienen mucho que decir: sistemas de detección inalámbrica, sistemas de detección de descarga de datos a través de la nube, etc. El big data, la inteligencia artificial, los biomarcadores y la genética son el futuro de toda la medicina en España. Estamos en ese camino, pero aún tenemos que ponernos las pilas.

¿Pueden volverse los trastornos del sueño crónicos?

Si no se tratan sí. Es muy importante abordarlos en la infancia. Hoy en día, un tercio de los niños duermen mal y tienen problemas de sueño. No es normal que un niño duerma mal ni es algo normal, tal y como se les dice a los padres. Un niño insomne va a ser un adulto insomne, es algo que tenemos que tener claro. Cuando un niño no duerme mal cuanto más pronto se aborde mejor. Un insomnio de un niño de seis años es muy fácil de tratar, por ejemplo; todo lo contrario que pasa cuando la persona que sufre insomnio tiene 45 años. En estos casos, el insomne tiene hijos, una hipoteca, problemas laborales… y un sinfín de factores que acaban sumándose y agravando su situación. Los insomnios en adultos son mucho más complejos. 

Para terminar, ¿qué rituales o hábitos deberíamos seguir antes de irnos a la cama para conseguir conciliar el sueño rápido y descansar? 

Hay una serie de normas básicas de higiene de sueño que podrían ayudarnos. Deberíamos evitar todo lo que nos estimulase al final de la tarde como, por ejemplo, café, chocolate, té, tabaco; ejercicio vigoroso; preocuparnos por los quehaceres del día siguiente; discutir con nuestra pareja; las cenas copiosas; los aderezos picantes; dormir con luz y ruido, etc. 

Por el contrario, es muy bueno hacer actividades relajantes antes de acostarse; tomar una ducha caliente justo antes de dormir; mantener unos horarios regulares, etc. Además, es muy bueno exponernos mucho a la luz natural por las mañanas y disfrutar de mucha oscuridad por las noches.